
.
.
Echar los deseos al fuego
.
.
Echar los deseos al fuego
para que ardan,
se hagan humo,
se desvanezcan.
.
Siempre que escarbo en los deseos
me topo con una inmediatez de lucecitas tintineantes
que me distancian del eje del mundo:
Cacharros de todo tipo con ruedas, con ruido, con botones de lucecitas tintineantes.
Y de nuevo tengo que volver a desnudarme,
dejar que el aire enfríe mi piel animal,
recorrer el pasillo buscando la luz del día,
sentir el crepitar de la hierba,
el crujir de los terrones secos bajo las plantas desnudas,
el roce de la piel con la corteza del árbol,
el arañazo de la zarza...
.
De libertad esclavo
me vendo a la sobria austeridad del agavanzo,
me socavo,
echo los deseos al fuego
para que ardan,
se hagan humo,
prendan en las nubes si quieren.
.
Damian H.Cuesta